jueves, 23 de enero de 2014



HAZLO TU 
Hace días con con mis viajes y los lios  (me encantan estos lios ),de mis maquinitas de Nu Skin os tengo abandonad@s. Hoy en esta sección anticrisis os dejo una idea nada complicada. 
RAMO DE ROSAS DE CUPCAKES

Prepara tus cupcakes como acostumbras y los decoras con crema de mantequilla en forma de rosa,con una boquilla de wilton o cualquier otra con forma de estrella, la pones en el centro del cupcake, presionas y mueves en circulo para formar la rosa.
Luego  pinchas  con cuidado en una bola de poliespan ( las venden en papelerías) , y a esa bola le pinchas unos tallos de rosa  ........en un jarron y YA ESTA.
OS DEJO MI RECETA DE LA CREMA DE MANTEQUILLA (BUTERCREAM)



  BUTTERCREAM  cupcakes  MIA SALEN UNOS 24
·              250 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
·              450 gr de azúcar glas
 1 cucharadita de las mas pequeñas de extracto candy sugar ( algodón de azúcar nubes)
3 cucharadas de nata liquida.
Colorante rosa

Todo en la termo primero saco con la jeringa unas gotas de colorante y luego voy limpiando con la nata la jeringa . 1 min vel 1 3 minutos vel 3 mas o menos revisando 

En "Stand mixer": Poner todo junto en un bol y mezclarlo a velocidad baja un minuto, después a velocidad media durante 4 minutos
.
Con batidora manual: Poner todo menos el azúcar en un bol. Mezclar con la mitad del azúcar. Cuando está bien mezclado, añadir la otra mitad. Mezclar durante 4 minutos.

sábado, 4 de enero de 2014


En la labor de educación, cuando los padres niegan a sus hijos algún deseo, es fácil que éstos pregunten por qué no pueden seguir la moda, o comer algo que no les gusta, o qué les impide pasar horas navegando por internet, o jugando en el ordenador. La respuesta que viene espontánea puede ser, simplemente, “porque no nos podemos permitir ese gasto” o “porque debes terminar tus tareas” o, en el mejor de los casos, “porque acabarás siendo un caprichoso”.

Opus Dei - Foto: sean dreilinger (Creative Commons)
Foto: sean dreilinger (Creative Commons)
Son respuestas hasta cierto punto válidas, al menos para salir de un momentáneo atolladero, pero que sin pretenderlo pueden ocultar la belleza de la virtud de la templanza, haciendo que aparezca ante los hijos como una simple negación de lo que atrae. 

Por el contrario, como cualquier virtud, la templanza es fundamentalmente afirmativa. Capacita a la persona para hacerse dueña de sí misma, pone orden en la sensibilidad y la afectividad, en los gustos y deseos, en las tendencias más íntimas del yo: en definitiva, nos procura el equilibrio en el uso de los bienes materiales, y nos ayuda a aspirar al bien mejor[1]. De modo que, de acuerdo con Santo Tomás, la templanza podría situarse en la raíz misma de la vida sensible y espiritual[2]. No en balde, si se leen con atención las bienaventuranzas se observa que, de un modo u otro, casi todas están relacionadas con esta virtud. Sin ella no se puede ver a Dios, ni ser consolados, ni heredar la tierra y el cielo, ni soportar con paciencia la injusticia[3]: la templanza encauza las energías humanas para mover el molino de todas las virtudes.

SEÑORÍO

El cristianismo no se limita a decir que el placer es algo “permitido”. Lo considera, más bien, como algo positivamente bueno, pues Dios mismo lo ha puesto en la naturaleza de las cosas, como resultado de la satisfacción de nuestras tendencias. Pero esto es compatible con la conciencia de que el pecado original existe, y ha desordenado las pasiones. Todos comprendemos bien por qué San Pablo dice hago el mal que no quiero[4]; es como si el mal y el pecado hubiesen sido injertados en el corazón humano que, después de la caída original, se halla en la tesitura de tener que defenderse de sí mismo. Ahí se revela la función de la templanza, que protege y orienta el orden interior de las personas.

Uno de los primeros puntos de Camino puede servir para encuadrar el lugar de la templanza en la vida de las mujeres y de los hombres:Acostúmbrate a decir que no[5]. San Josemaría explicaba a su confesor el sentido de este punto, señalando que es más sencillo decir que sí: a la ambición, a los sentidos…[6]. En una tertulia, comentaba que cuando decimos que sí, todo son facilidades; pero cuando hemos de decir que no, viene la lucha, y a veces no viene la victoria en la lucha, sino la derrota. Por lo tanto, nos hemos de acostumbrar a decir que no para vencer en esa lucha. Porque de esta victoria interna sale la paz para nuestro corazón, y la paz que llevamos a nuestros hogares –cada uno, al vuestro–, y la paz que llevamos a la sociedad y al mundo entero[7].

Opus Dei - Foto: Brit (Creative Commons)
Foto: Brit (Creative Commons)
Decir que no, en muchas ocasiones, conlleva una victoria interna que es fuente de paz. Es negarse a lo que aleja de Dios –a las ambiciones del yo, a las pasiones desordenadas–; es la vía imprescindible para afirmar la propia libertad; es un modo de colocarse en el mundo y frente al mundo. 

Cuando alguien dice que sí a todos y a todo lo que le rodea o le apetece, cae en el anonimato; de alguna forma se despersonaliza; es como un muñeco movido por la voluntad de otros. Tal vez hayamos conocido a alguna persona que es así, incapaz de decir que no a los impulsos del ambiente o a los deseos de quienes le rodean. Son personas aduladoras en las que el aparente  afán de servicio revela falta de carácter o, incluso, hipocresía; son personas incapaces de complicarse la vida con un “no”. 

Porque quien dice que sí a todo, en el fondo, demuestra que, aparte de sí mismo, poco le importa. Quien, en cambio, sabe que guarda un tesoro en su corazón[8], lucha contra lo que se le opone. Por eso, “decir que no” a algunas cosas es, sobre todo, comprometerse con otras, situarse en el mundo, declarar ante los demás la propia escala de valores, su forma de ser y de comportarse. Supone –cuanto menos– querer forjar el carácter, comprometerse con lo que realmente se estima, y darlo a conocer con las propias acciones.

La expresión de algo o alguien “bien templado” produce una idea de solidez, de consistencia: Templanza es señorío. Señorío que se logra cuando se es consciente de que no todo lo que experimentamos en el cuerpo y en el alma ha de resolverse a rienda suelta. No todo lo que se puede hacer se debe hacer. Resulta más cómodo dejarse arrastrar por los impulsos que llaman naturales; pero al final de ese camino se encuentra la tristeza, el aislamiento en la propia miseria[9]

El hombre acaba dependiendo de las sensaciones que el ambiente despierta en él, y buscando la felicidad en sensaciones fugaces, falsas, que –precisamente por ser pasajeras– nunca satisfacen. El destemplado no puede encontrar la paz, va dando bandazos de una parte a otra, y acaba por empeñarse en una búsqueda sin fin, que se convierte en una auténtica fuga de sí mismo. Es un eterno insatisfecho, que vive como si no pudiera conformarse con su situación, como si fuera necesario buscar siempre una nueva sensación. 

En pocos vicios se ve mejor que en la destemplanza la servidumbre del pecado. Como dice el Apóstol, en su desesperación se entregaron al desvarío[10]. El destemplado parece haber perdido el control de sí mismo, volcado como está en buscar sensaciones. Por el contrario, la templanza cuenta entre sus frutos con la serenidad y el reposo. No acalla ni niega los deseos y pasiones, pero hace al hombre verdaderamente dueño, señor. La paz es «tranquilidad en el orden»[11], sólo se encuentra en un corazón seguro de sí mismo, y dispuesto a darse.

TEMPLANZA Y SOBRIEDAD

Opus Dei - Foto: sean dreilinger (Creative Commons)
Foto: sean dreilinger (Creative Commons)
¿Cómo se puede enseñar la virtud de la templanza? En numerosas ocasiones, San Josemaría ha abordado la cuestión, haciendo hincapié en dos ideas fundamentales: para educar son necesarias la fortaleza y el ejemplo, y promover la libertad. Así, comentaba que los padres deben enseñar a sus hijos a vivir con sobriedad, a llevar una vida un poco espartana, es decir, cristiana. Es difícil, pero hay que ser valientes: tened valor para educar en la austeridad; si no, no haréis nada[12]

De lo dicho anteriormente, resulta que es indudable la importancia de esta virtud; pero puede parecer sorprendente que San Josemaría considere que una vida espartana sea sinónimo de algo cristiano, o al revés, que locristiano se explique por lo espartano. Parece que la solución de la paradoja está en relacionar la vida espartana con la importancia que tiene la valentía –parte de la virtud de la fortaleza– para educar la templanza.

Además, aquí se han de distinguir dos sentidos de valentía: en primer lugar, es preciso ser valiente para asumir personalmente ese modo de vida espartano –es decir, cristiano–. Nadie da lo que no tiene, y más si se considera que para enseñar la virtud de la templanza es capital el ejemplo y la experiencia propia. Precisamente por tratarse de una virtud cuyas acciones se dirigen al desprendimiento, resulta fundamental que los educandos vean ante sí sus efectos. 

Opus Dei - Foto: xcode (Creative Commons)
Foto: xcode (Creative Commons)
Si quienes son sobrios transmiten alegría y paz de ánimo, los hijos tendrán un incentivo para imitar a sus padres. El modo más sencillo y natural de transmitir esta virtud es el ambiente familiar, sobre todo cuando los niños son pequeños. Si ven que los padres renuncian con elegancia a lo que a ellos les parece un capricho, o sacrifican su propio descanso por atender a la familia –por ejemplo, por ayudarles con las tareas del Colegio, o a bañar o dar de comer a los pequeños o a jugar con ellos–, asimilarán el sentido de esas acciones y las relacionarán con la atmósfera que se respira en el hogar.

En segundo lugar, también hace falta valentía para proponer la virtud de la templanza, como un estilo de vida bueno y deseable. Es cierto que cuando los padres viven de un modo sobrio, será más fácil sugerirla a través de comportamientos concretos. Pero a veces, les puede venir la duda de hasta qué punto no están interfiriendo en la legítima libertad de los hijos, oimponiéndoles, sin derecho, el propio modo de vivir. Incluso cabe que se planteen si es eficaz imponer o mandar algo que no parece que los hijos puedan o no quieran asumir. Si se les niega un antojo, ¿no permanece el deseo, máxime cuando sus amigos tienen eso? ¿No se fomenta así que se sienta “discriminado” en sus relaciones sociales? O, aún peor, ¿no es una ocasión para que se distancie de sus padres, y que sea insincero? 

En el fondo, si somos realistas, nos damos cuenta de que ninguno de estos motivos es suficientemente convincente. Cuando uno se comporta con sobriedad, descubre que la templanza es un bien, y que no se trata de cargar absurdamente a los hijos con un fardo insoportable, sino de prepararles para la vida. La sobriedad no es simplemente un modelo de conducta que uno “elige” y que no se puede imponer a nadie, sino que es una virtud necesaria para poner un poco de orden en el caos que el pecado original ha introducido en la naturaleza humana. 

Se trata de ser conscientes de que toda persona, por tanto, ha de luchar por adquirirla, si quiere ser dueño y señor de sí mismo. Es preciso convencerse de que no basta el buen ejemplo para educar. Hay que saber explicar, saber fomentar situaciones en las que puedan ejercer la virtud y, llegado el caso, saber oponerse –y pedir al Señor la fuerza para hacerlo– a los caprichos que el ambiente y los apetitos del niño –ciertamente naturales, pero mediados ya por una incipiente concupiscencia– reclaman.

Opus Dei - Foto: I See Mondern Britain (Creative Commons)
Foto: I See Mondern Britain (Creative Commons)
LIBERTAD Y TEMPLANZA

Por lo demás, se trata de educar en templanza y libertad al mismo tiempo: son dos ámbitos que se pueden distinguir, pero no separar; sobre todo, porque la libertad “atraviesa” todo el ser de la persona y está en la base de la educación misma. La educación se dirige a que cada cual se capacite para tomar libremente las decisiones acertadas que configurarán su vida. 

No se educa con una actitud protectora en la que, de hecho, los padres acaban suplantando la voluntad del niño y controlando cada uno de sus movimientos. Ni tampoco con una acción tan excesivamente autoritaria que no deja espacio al crecimiento de la personalidad y del propio criterio. En ambos casos, el resultado final se parecerá más a un sucedáneo de nosotros mismos o a un caricatura de persona sin carácter.

Lo acertado es ir dejando que el hijo vaya tomando sus decisiones de modo acorde con su edad; y que aprenda a elegir haciéndole ver las consecuencias de sus actos, a la vez que percibe el apoyo de sus padres –y de quienes intervienen en su educación– para acertar en lo que elige o, eventualmente, para rectificar una decisión errada. 

Un sucedido que San Josemaría contó en diversas ocasiones sobre su infancia resulta ilustrativo: sus padres no transigían con sus caprichos; y ante una comida que no le gustaba, su madre –en vez de prepararle otra cosa– señalaba que ya comería del segundo plato… Así, hasta que un día el niño lanzó la comida contra la pared… y sus padres la dejaron manchada varios meses, de modo que tuviese bien presentes las consecuencias de su acción[13].

La actitud de los padres de San Josemaría refleja cómo se puede conjuntar el respeto por la libertad del hijo con la necesaria fortaleza para no transigir a lo que son meros caprichos. Lógicamente, el modo de afrontar cada situación será diverso. En educación, no hay recetas generales; lo que cuenta es buscar lo mejor para el educando y tener claras –por haberlas experimentado– cuáles son las cosas buenas que hay que enseñarle a querer, y cuáles son las cosas que le pueden resultar dañinas. En todo caso, conviene mantener y promover el principio del respeto a la libertad: es preferible equivocarse en algunas situaciones que imponer siempre el propio juicio; más aún si los hijos lo perciben como algo poco razonable o incluso arbitrario.

Opus Dei - Foto: atmtx (Creative Commons)
Foto: atmtx (Creative Commons)
Esa pequeña anécdota del “plato roto” nos proporciona, además, la ocasión para reparar en uno de los primeros campos en los que cabe educar la virtud de la templanza: el de las comidas. Todo lo que se haga por fomentar las buenas maneras, la moderación y la sobriedad ayuda a adquirir esta virtud. 

Ciertamente, cada edad presenta circunstancias específicas que hacen que la formación deba afrontarse de modos diversos. La adolescencia requerirá más la mesura en las relaciones sociales que la infancia, a la vez que permitirá racionalizar mejor los motivos que llevan a vivir de un modo u otro, pero la templanza en las comidas puede desarrollarse desde niños con relativa facilidad, dotándole de unos recursos –fortaleza en la voluntad y autodominio– que le serán de indudable utilidad cuando llegue el momento de luchar con templanza en la adolescencia.

Así, por ejemplo, preparar menús variados, saber cortar caprichos o rarezas, animar a terminar la comida que no gusta, a no dejar nada de lo que se han servido en el plato, enseñar a usar los cubiertos o a esperar que se sirvan todos antes de empezar a comer, son modos concretos de fortalecer la voluntad del niño. Además, durante la infancia, el clima familiar de sobriedad que tratan de vivir los padres –¡valientemente sobrios!– se transmite como por ósmosis, sin que se tenga que hacer nada especial. 

Si la comida que sobra no se tira, sino que se utiliza para completar otros platos; si los padres no comen entre horas, o dejan que los demás repitan primero del postre que tanto éxito ha tenido, los chicos crecen considerando natural tal modo de proceder. En el momento adecuado, se darán las explicaciones del porqué se actúa así, de forma que puedan entenderlas: relacionándolo con el bien de la propia salud, o para ser generosos y demostrar el cariño que se tiene al hermano, o como un modo de ofrecer un pequeño sacrificio a Jesús… motivos que muchas veces los niños entienden mejor de lo que los adultos pensamos.

J.M. Martín y J. De la Vega

miércoles, 5 de junio de 2013


HAZLO TU , del blog de DORA DEL HOYO


Llegó la hora de poner la mesa para el té.  ¿Qué opciones tengo?

Por lo general, este tipo de reuniones se desarrollan “de pie”, es decir como un buffet.

Si el tamaño de la mesa te lo permite, podrás hacerlo “a la mesa”.
Una tercera opción es la combinación de los dos tipos de merienda, es decir, una mesa donde los invitados pasarán a servirse el té y las pastas y pequeñas mesas donde, una vez servidos, se ubicarán por grupos. En este caso, deberás poner la mesa principal como para una merienda “de pie” y las pequeñas mesas como para una merienda “en la mesa”.

La merienda “de pie”
Para una merienda “de pie”, pondrás la mesa como para un buffet, es decir: las tazas con sus respectivos platillos y cucharitas ordenados sobre un costado de la mesa, colocados sobre los platos (de tamaño buffet o postre) y los cubiertos necesarios distribuidos con orden a su lado, así como las servilletas de té, dejando lugar en la mesa para las fuentes y el servicio de té. Si la mesa es pequeña, el servicio de té se puede colocar en una mesa auxiliar, lo que te dejará más espacio en la mesa para las fuentes y permitirá a los invitados circular con más facilidad al momento de servirse. Si además de té servirás café, te aconsejamos colocar sobre la mesa dos “servicios”, uno para el té y otro para el café, lo más práctico sería colocarlos uno en cada punta de la mesa, para que facilite la circulación de los invitados.

El servicio de té consta de una bandeja en la que, sobre una carpetita o paño de hilo, se colocan la tetera, la cafetera, el azucarero, la lechera, el limón y un recipiente con edulcorante.  Por lo general se aconseja también tener una jarra de agua caliente para aquellos invitados que quieran tomar el té más liviano.

No olvides, al poner la mesa, que el mantel deberá estar bien planchado, con un “bajo mantel” para proteger la mesa y atenuar los ruidos. En el centro de la mesa, o en la ubicación más apropiada, colocarás un arreglo de flores frescas. Te aconsejamos que el mismo sea sencillo, y no muy grande.

Los cubiertos: los cubiertos varían de acuerdo a lo que se sirva, pero por lo general tendrás que contar con, además de las cucharitas de té, tenedores de pastel o, en su defecto, tenedores de postre. Y no olvides los cubiertos de servir!

Las tazas: para unificar, lo más sencillo es poner solamente tazas de té, en las que también se podrá servir el café.

Las servilletas: deberán ser servilletas de té, es decir, más pequeñas que las servilletas de mesa pero más grandes que las de cóctel.

 
A:  Servilletas
B:  Tazas, platillos y platos
C:  Cubiertos
D:  Servicio de té
E:  Arreglo floral
F-F':  Bocaditos dulces
G-G': Bocaditos salados
H-H': Tartas o pasteles



La merienda en la mesa

Si los invitados se van a sentar a la mesa, ésta deberá estar puesta con todos los elementos necesarios, es decir, las tazas, sus respectivos platillos y sus cucharitas, los platos (de tamaño buffet o postre), los cubiertos necesarios y las servilletas.

El mantel deberá estar perfectamente planchado, y colocado sobre un “bajo mantel” o fieltro para proteger la mesa y atenuar los ruidos. En el centro de la mesa colocarás un arreglo de flores frescas.Te aconsejamos que el mismo sea sencillo, y no muy alto, para que no impida a los invitados comunicarse de un lado al otro de la mesa.

Los cubiertos: los cubiertos varían de acuerdo a lo que se sirva, pero por lo general tendrás que contar con, además de las cucharitas de té, tenedores de pastel o, en su defecto, tenedores de postre, por persona. Si, al ser la merienda en la mesa, has decidido agregar al menú panecillos, mantequilla y mermeladas o jaleas para untar, deberás contar también con cuchillos de untar, o de postre. ¡Y no olvides los cubiertos de servir!

Las tazas: para unificar, lo más sencillo es poner solamente tazas de té, en las que también se podrá servir el café.

Las servilletas: deberán ser servilletas de té, es decir que su tamaño es menor que las servilletas de mesa y mayor que las servilletas de cóctel.

El servicio de té: el servicio de té consta de una bandeja en la que, sobre una carpetita o paño de hilo, se colocan la tetera, la cafetera, el azucarero, la lechera, el limón y un recipiente con edulcorante. Por lo general se aconseja también tener una jarra de agua caliente para aquellos invitados que quieran tomar el té más liviano. El servicio de té se colocará sobre una mesa auxiliar y los camareros se ocuparán de servir a cada invitado. Si la anfitriona quiere servirlo ella misma, el camarero le pondrá el servicio de té a su lado y, a medida que la dueña de casa sirve las tazas, el camarero las llevará hasta el lugar de cada invitado.

A continuación te ofrecemos dos esquemas con dos formas diferentes de poner la mesa para el té:

A:  Servilleta
B:  Plato
C:  Taza y platillo
D:  Tenedor de postre
E:  Cuchillo de postre
F:  Cucharita



A:  Servilleta
B:  Plato
C:  Taza y platillo
D:  Tenedor de postre
E:  Cuchillo de postre
F:  Cucharita










viernes, 31 de mayo de 2013



MIS TARTAS Y DULCES 

Mi madre me dice que como me puede gustar tanto hacer tartas . La verdad que esto me vino no hace demasiado tiempo pero disfruto mucho haciéndolas , sobre todo las que son un poco distintas con sabores tradicionales " españoles" y un toque de diseño.aunque si que os puedo preparar los dulces para las mesas.  Tengo unas amigas que trabajan genial , son las pioneras en Cartagena en preparar centros y arboles de chuches y ahora también hacen otros adornos para vuestras mesas como pompones , letras etc etc son Le Petit Jardin Bonbon y las podéis encontrar en Facebook. Bueno pues si queréis organizar una mesa vosotras mismas , podéis recurrir a mis dulces y sus decoraciones y chuches. 
Y ya sabéis si necesitáis alguna ayudita o receta lo que digo en mi sección HAZLO TU , me lo decís y estaré encantada de ayudaros


     RECORDATORIOS DE PRIMERA COMUNIÓN EN UNA GALLETA


Pues eso es, simple y sencillamente un recordatorio de la fecha en la  que Joaquin hizo su primera Comunión. 
Una galleta de canela en la que quise poner LA CRUZ , pues a veces parece que se olvida un poco el verdadero y DULCE significado de LA CRUZ .
Aunque me consta que este niño iba muy bien preparado, por la familia que tiene y el colegio donde ha recibido las catequesis . DULCES FELICIDADES JOAQUIN

domingo, 26 de mayo de 2013



TRES TARTAS PARA UN CUMPLEAÑOS

El 18 cumpleaños de Begoña fue toda una sorpresa para ella , sus padres y su hermana le habían preparado una fiesta sorpresa con tod@s sus amigos . 
Su madre dos meses antes había hablado conmigo para encargarme la tarta de la fiesta , serían entre 40 y 50 personas no era seguro , entre los jóvenes ya se sabe acuden TODOS A UNA , y mas con esta chica, alegre y de fácil trato. 
Pensé ¿ porqué una tarta y no variedad ? se lo dije a su madre y le pareció genial. Solo quería que llevara algún cerdito a ser posible el de Winnie Pooh, a su hija le encanta .
  Yo estaba encantada de ver la confianza que había depositado en mí , pues Begoña (madre) , es una mujer con mucha personalidad , ideas muy claras y nada fácil de convencer si no tiene confianza en la persona , pues le gustan las cosas muy bien hechas. Para mi era un reto , ella esta acostumbrada a viajar mucho y a muchos eventos por el trabajo de su marido y por la gran cantidad de amigas que tiene.
Pues manos a la obra , sabía que con mi TARTA DE ARROZ CON LECHE  no fracasaría , bien ya tenía una .

Otra debía ser una que con seguridad le gustara a todo el mundo  " YA ESTA LA TARTA DE GALLETAS DE CHOCOLATE " , pero la hice como había aprendido en la Confitería Marin de Cartagena , aunque creo que la mejore jajaaja  porque la cubrí con un chocolate mucho mas cremoso al que había añadido nata .


Y la tercera debía de ser la original , de las que nunca repito . No me gusta hacer tartas iguales , prefiero personalizarlas en el diseño y si puedo adaptar  el sabor . Quería hacerla color rosa pero sin colorantes , la cosa estaba difícil . Hice una prueba fundí CHOCOLATE BLANCO NESTLE , con NUBES ROSA genial.......... me encantaba el sabor y el color, biennnnnnn ya tenía el relleno . Preparé dos bizcochos de la receta de mi madre que son mas jugosos que los normales , los corté por la mitad  y uní las 4 capas de bizcocho con la mezcla de chocolate blanco y nubes.
Ahora faltaba el exterior de la tarta y seguía sin querer poner colorantes . Hice una prueba y salió bien os dejo la receta que me inventé .
 Fundí 300gr de las nubes rosas en el microondas unos segundos ( OJO QUE SE QUEMAN ) y antes que se enfriaran las mezclé  con   1/2 kilo de mantequilla sin sal  , aquello estaba de un pegajoso que no había quien lo manejara , deje que templara un poco y entonces en la Termo las mezcle con 800 gr de azúcar glas  1 min velocidad 1, y después 3 min a vel 4. El sabor exquisito y el aspecto genial .
Hoy he hablado con Begoña y me ha dicho que las tartas un éxito , y yo como siempre MAS FELIZ QUE UNA PERDIZ





domingo, 19 de mayo de 2013


PRIMERA COMUNIÓN , HAZLO TÚ






La mesa dulce de esta primera comunión de dos primos Juanito y Carmen  la hicieron sus mamas .
 Ana Belen y Cariqui con la ayuda de su cuñada Ana prepararon con mucha ilusión y  trabajo estas graciosas mesas en las que no faltaba de nada. Compraron las chuches ,los botes , los manteles , pintaron cajas de fresas , forraron cajas de cartón , inflaron globos , recortaron etiquetas , cortaron mil lazitos y otros mil pompones con los que adornaron mesas , sillas, servilletas .............

Yo les hice las tartas , pero el resto todo lo prepararon ellas .Bueno les quedo ideal , los niños felices y ellas orgullosas de su trabajo y de su AHORRO . 
Y es que en estos tiempos de CRISIS es posible mi lema " HAZLO TÚ "  , o por lo menos la mayoría de las cosas y el resto pues lo puedes encargar , a mí por ejemplo jajaja
A veces pienso que esta dichosa crisis nos hace valorar más las cosas , porque no se puede despilfarrar como en tiempos pasados y eso es bueno, agudiza el ingenio.
ANIMAROS y HAZLO TÚ

Os dejo algunas fotos de las mesas de mis amigas